Centro Politicas Laborales
edición número
13
marzo 2017
Centro Politicas Laborales
 

REFORMA AL SISTEMA DE PENSIONES

REFORMA AL SISTEMA DE PENSIONES

LAS BAJAS PENSIONES CONLLEVAN EL RIESGO DE INESTABILIDAD SOCIAL

Hoy por hoy, las predicciones sombrías sobre el monto de las pensiones nos ponen frente a un problema de difícil resolución y amenazan con transformarse en un elemento de severa inestabilidad social. Inestabilidad que pasa por la posibilidad de que muchas familias podrían traspasar hacia abajo su nivel económico al contar con una pensión cuya tasa de reemplazo sobre el último ingreso activo, se calcula en base al promedio histórico de las remuneraciones obtenidas, lo que por definición tampoco corresponde a la última de dichas remuneraciones. Es decir, una tasa de reemplazo aceptable de 75% u 80% se transforma en inaceptable cuando la base de cálculo es, a la vez, por ejemplo un 30% inferior a la última remuneración.

Inestabilidad, también, porque en el margen de la pensión más baja, se constata que ninguna explicación es plausible frente a montos nominales de una pensión que no alcanza a satisfacer necesidades básicas.

Inestabilidad, finalmente, porque cualquier vía que nuestro país tome en este tema, pasa por la participación de actores sociales en forma masiva --ya que los impactos del problema son masivos--, y ello siempre hace más difícil el esclarecimiento de una política pública coherente, sostenible y, especialmente, aceptable.

Al respecto nos ha parecido relevante aportar algunos elementos al debate en forma de preguntas que las autoridades y actores sociales debieran necesariamente abordar. Optamos por esta forma de aportar al debate desde la responsabilidad, ya que si aún no se conocen detalles técnicos de las propuestas, ni sus tiempos de implementación, sería ciertamente imprudente pronunciarse sobre ello. Nuestro Centro de Políticas Laborales ha adquirido la convicción que el nuevo escenario previsional abre varias interrogantes que deben contar con respuestas claras y precisas a la hora de enviar iniciativas legales o bien implementar medadas de carácter administrativo.

1. Dado que nuestro actual sistema de pensiones ya se ha consolidado bajo una estructura que podemos llamar mixta, en el que por una parte, los trabajadores cotizan en forma de ahorro en cuentas individuales y, por otra, el Estado se hace cargo de quienes no alcanzan a hacerlo en cantidad suficiente, ¿es provechoso o inútil seguir debatiendo si nuestro sistema es o debe ser de capitalización o de reparto, considerando que dicha discusión puede inmovilizar una solución eficiente al bajo nivel de las pensiones?

2. En el marco de la aplicación de un Pilar Solidario y –eventualmente- de un fondo Estatal aportado por los empleadores con que se complementen los montos de las actuales pensiones del sistema, ¿no se hace necesario abrir un debate amplio sobre cuál es realmente la tasa de reemplazo mínima socialmente tolerable, pero considerando realistamente la última remuneración activa y no el promedio histórico de ellas? Esto, considerando que a partir de la edad de jubilación, muchos de los gastos asociados a esta edad son mayores que en la etapa anterior.

3. ¿Cuál será la mirada que se le dé al funcionamiento del mercado de trabajo, considerando que las bajas pensiones tienen primordialmente su origen en rentas bajas? Ello, especialmente observando que en el caso de las mujeres, los costos asociados al cuidado infantil disminuyen su empleabilidad, y, en cuanto a la generalidad de los trabajadores, las deficiencias en capacitación les impide optar a rentas mayores.

4. En el mismo orden de ideas, ¿cuál será la mirada a un elemento de la remuneración que podría ser clave a la hora de mejorar la capacidad de ahorro del trabajador, como lo es la gratificación legal, por la que el trabajador participa del éxito comercial de la empresa? Hoy, como sabemos, la gratificación que se paga en la gran mayoría de las empresas que tienen utilidades corresponde a un bono fijo del 25% de la remuneración con un tope de 4,75 Ingresos Mínimos Mensuales al año. Sin embargo, en su determinación subsisten puntos oscuros importantes, como lo son el hecho de que esta gratificación no refleja el aporte del trabajador al proceso productivo. En este sentido, puede ser interesante abrir alternativas diferentes de participación en las utilidades que las partes puedan negociar colectivamente.

5. En cuánto al 5% adicional que será aportado por el empleador,  ¿cómo se evitará que dicho aporte se termine cargando a salarios, producto de la rotación laboral y de la eventual gradualidad de 10 años que permitiría este fenómeno al ser imperceptible cargar año a año un 0,5%?  En este mismo orden de ideas, el aporte adicional, ¿estará sujeto al límite imponible de las remuneraciones?  Ello, porque en ese caso, el aporte puede transformarse en regresivo, dado que las rentas por sobre aproximadamente 1,7 millones, aportarán proporcionalmente menos que el 5% en comparación a las rentas inferiores a esa cantidad que sí enterarán dicho porcentaje.

6. Se ha constatado un gran consenso en torno a la importancia de la cotización de independientes, por lo que este debate debería culminar con un mecanismo coherente y eficiente en la recaudación previsional de este sector de trabajadores. En este sentido, ¿se abordará la doble dificultad de cotización de los independientes, considerando,  por una parte, que no existe un ente recaudador, como en el caso de los dependientes, y, por otra,  el hecho de que el 15% al fondo de pensiones y cuenta de capitalización, más el 7% de cotización de salud, se suman también al 10% de retención tributaria, con lo que se trataría de trabajadores a los que les sería recortado casi un 30% de su remuneración o emolumento? A nuestro parecer, ello podría implicar una tasa significativa de evasión o de subcotización.

7. En el artículo de los Investigadores Ignacio Finot y Andrea Repetto, también en esta publicación, se destaca el rol relevante que adquieren los elementos de competencia entre los administradores del sistema y  las comisiones en el monto final de las pensiones. En este sentido, ¿no sería plausible avanzar en modificaciones a dichas materias y no entramparse en un análisis estructural del sistema, ya que se trata de modificaciones posibles, para las cuales seguramente se contará con los consensos necesarios en el Congreso Nacional? Esta medida tiene adicionalmente el componente social relevante de mostrar que el tema de las pensiones no se está soslayando ni postergando, sino que forma parte central de las preocupaciones de las actuales autoridades y también de las que gobernarán a partir de 2018.

 

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