Centro Politicas Laborales
edición número
13
marzo 2017
Centro Politicas Laborales
 

LA ORGANIZACIÓN DE LA INDUSTRIA DE AFP Y LAS PENSIONES

LA ORGANIZACIÓN DE LA INDUSTRIA DE AFP Y LAS PENSIONES

LOS COSTOS DE UNA COMPETENCIA DÉBIL PUEDEN SER RELEVANTES

Durante el 2016 se hizo explícita una demanda de los chilenos por mejores pensiones. Luego de una serie de movilizaciones ciudadanas, en agosto el Gobierno se comprometió a proponer una reforma para elevar los beneficios que perciben los jubilados y otorgar una mayor legitimidad al sistema. En particular, el Ejecutivo indicó, entre otros, que buscaría mecanismos para promover una mayor competencia en precios entre las administradoras.

En este artículo realizamos ejercicios estilizados que buscan ilustrar la relevancia de que el sistema se financie con comisiones lo más competitivas posible. En efecto, estimamos el costo que ha tenido para los cotizantes el equilibrio en comisiones que ha resultado de la organización industrial de las administradoras desde los inicios del sistema.

La preocupación por la competencia en precios del sistema no es nueva. Una serie de trabajos ha identificado limitaciones a la competencia entre AFP que han redundado en comisiones mayores a las que son cobradas por servicios similares en otros países, como es el caso del sistema de pensiones en Suecia y del sistema de pensiones de los empleados federales de los Estados Unidos –el Thrift Savings Plan--. Asimismo, un estudio de Iván Marinovic y Salvador Valdés sugiere que las comisiones observadas en Chile han venido de la mano de utilidades sobre normales para las AFP ("Contabilidad Regulatoria: las AFP Chilenas 1993-2003", Instituto de Economía UC, 2005).

Diversas razones limitan la competencia en precios entre AFP. Por un lado, existen barreras a la entrada –el requisito de que las AFP tengan un giro único, el empaquetamiento de servicios diversos como la gestión financiera y los servicios operativos que requieren de escalas distintas para minimizar costos medios, y las reservas obligatorias mantenidas en forma de encaje, entre otros--.

Por el otro, la demanda es altamente insensible a precios, de modo que rebajas por parte de las AFP no consiguen elevar el número de clientes que atienden. Así, las eventuales ganancias en ventas por menores comisiones no compensan las pérdidas. Esta inelasticidad a precios es común en mercados de servicios intangibles y complejos, que deben ser adquiridos de manera obligatoria, y que entregan beneficios inciertos en un futuro percibido como lejano. Al mismo tiempo, la regulación exige a las AFP a cobrar la misma comisión a todos sus cotizantes, por tanto, no es posible ofrecer menores cobros sólo a quienes sí son sensibles a precios.

Los trabajadores chilenos, en cambio, sí son sensibles a otras variables de comercialización, como los son premios y descuentos al contado ofrecidos en forma individual por vendedores que perciben una comisión. Ello encarece el sistema sin disipar eventuales utilidades sobre normales.

La Superintendencia de Pensiones (previamente, la Superintendencia de AFP) realizó de manera sistemática diversos esfuerzos para promover una mayor competencia, por ejemplo, reduciendo costos de cambio entre AFP e incluso regulando las formas de comercialización por parte de las fuerzas de venta de las AFP.

Sin embargo, sólo luego de la reforma del 2008 que introdujo la licitación de nuevos afiliados a la AFP que ofreciera la menor comisión es que los cobros han bajado de manera sustancial, al menos para aquellos trabajadores que cotizan en las AFP que se han adjudicado las licitaciones.

Al agregar afiliados y colocarlos en la AFP que ofrece el menor precio, la licitación reemplaza la insensibilidad de los cotizantes a las comisiones. Además, reduce los costos de contacto con el cliente para un potencial entrante, costos que constituyen una importante barrera a la entrada dada la inelasticidad de demanda. El diseño de la licitación ha permitido, en efecto, la entrada de un nuevo actor, reduciendo la concentración en la gestión de fondos.

Para poner en perspectiva la evolución de las comisiones cobradas, nos preguntamos cuán distintas habrían sido las pensiones pagadas por el sistema si los trabajadores hubiesen tenido siempre acceso a los menores cobros actuales y hubiesen depositado los fondos liberados para elevar su ahorro previsional.

Los ejercicios que presentamos a continuación representan una aproximación gruesa a la realidad por varios motivos. Por una parte, no existe información suficientemente detallada como para realizar cálculos precisos, por lo que es necesario hacer supuestos. Asimismo, la realidad de los trabajadores es heterogénea, con historias laborales y salariales diversas, y por tanto es muy difícil capturar todas las circunstancias posibles. En adición, los ejercicios suponen que no se generan efectos en el mercado laboral, los costos de administración de las cuentas ni la rentabilidad de los ahorros.
Con ello en mente, el gráfico a continuación resume nuestros resultados. En las secciones siguientes explicamos con mayor detalle cómo se construyeron estas simulaciones.  El gráfico muestra el caso de un hombre y de una mujer que cotizaron un 70% del tiempo entre los años 1982 y 2016, por el ingreso imponible promedio del sistema (a precios de fines del 2016) en el Fondo C, para jubilarse al final de este periodo a la edad de jubilación legal correspondiente, sin beneficiarios.

En el caso base, nuestras estimaciones indican que el hombre habría accedido a una pensión de un poco más de 250 mil pesos mensuales. En cambio, si las comisiones cobradas desde la creación del sistema hubiesen sido como las que hoy cobran las AFP más baratas, y que las correspondientes menores comisiones se hubiesen depositado en la cuenta obligatoria, entonces su pensión se habría elevado a unos 290 mil pesos mensuales.

A pesar de tener los mismos ingresos y obtener la misma rentabilidad de sus fondos, la pensión que puede alcanzar una mujer en el caso base es menor debido a una jubilación más temprana y a la mayor expectativa de vida. De acuerdo a nuestras simulaciones, en el caso base la pensión habría sido de unos 192 mil pesos mensuales, y habría subido a casi 223 mil pesos mensuales de haberse cobrado las menores comisiones actuales desde los inicios del sistema –y ahorrado el diferencial--.

En pocas palabras, estos efectos son relevantes: las menores comisiones que se han cobrado son equivalentes a que las pensiones de hombres y mujeres hayan sido un 15,9% mayor bajo el escenario de menores comisiones.

Imagen foto_00000017

 

Escenario base

Para realizar un análisis comparativo, tomamos como situación base la de un trabajador que cotizó de entre los años 1982 y 2016, con lagunas que abarcan un 30% del tiempo, por una remuneración imponible igual a la del promedio de los cotizantes del sistema medida en términos reales. Esto es, suponemos que la persona estuvo activa por un poco más de 34 años, pero que cotizó durante el 70% de ese lapso de tiempo. La información respecto de salarios reales entre los años 1994 y 2016 proviene de la base de datos de la Superintendencia de Pensiones, disponible en su página web. Para los años anteriores, periodo en que la información respectiva no está disponible en el sitio de la Superintendencia, se supuso que los salarios reales de los cotizantes de las AFP crecieron a la par con la productividad media agregada del trabajo –utilizando información publicada por el Ministerio de Hacienda--.

Suponemos, asimismo, que las cotizaciones se depositan en un fondo con la rentabilidad real promedio del sistema. A partir de la implementación de los multifondos, suponemos que los recursos se ahorran en el Fondo C.

Por último, como hasta el año 2008 las AFP podían cobrar comisiones fijas desde el saldo, para el periodo 1982-2008 descontamos del fondo el promedio simple del costo fijo cobrado por las dos AFP con el mayor número de afiliados (esto es, Habitat y Provida).

Una vez determinados los fondos acumulados por este individuo hipotético, utilizamos el simulador que publica la Superintendencia de Pensiones en su sitio web para estimar la pensión que el fondo acumulado puede financiar bajo la modalidad de renta vitalicia, suponiendo que la persona ha alcanzado la edad legal de jubilación. Con el único fin de simplificar el análisis, también suponemos que la persona no deja pensiones de sobrevivencia. La estimación la realizamos tanto para hombres como para mujeres que cotizan durante el mismo número de años y por el mismo salario, pero que se pensionan a edades diferentes debido a las diferencias en la edad legal de jubilación.

En resumen, el escenario base representa a un individuo --hombre o mujer-- que cotiza por cerca de 34 años -con lagunas- en el Fondo C por la renta imponible promedio del sistema, que paga una comisión promedio de acuerdo a lo cobrado por las dos administradoras más grandes, y que comienza a retirar sus fondos a la edad legal bajo la forma de una renta vitalicia. El fondo acumulado por este individuo promedio es de aproximadamente 1489 UF, lo que le permite financiar una pensión levemente inferior a los 251 mil pesos mensuales (a precios de enero del 2017) si es hombre y de 192 mil pesos si es mujer.

 

Comisiones de administración

En esta sección ilustramos los costos que han enfrentado, desde sus inicios, los cotizantes del sistema debido al equilibrio en comisiones al que ha llevado su organización industrial. El ejercicio que realizamos es por cierto sólo una aproximación a este problema, y está basado en la idea de que las comisiones más bajas observadas desde el inicio de la licitación de afiliados nuevos, introducida luego de la reforma del 2008, representa un equilibrio de competencia más intensa entre las AFP.

El ejercicio consiste en comparar los montos de las comisiones que han pagado en promedio quienes cotizan en las dos AFP más grandes del sistema --esto es, en Provida y Habitat—con los montos que habrían pagado de haber accedido a las menores comisiones que hoy se ofrecen gracias a las licitaciones.

Para ilustrar la relevancia de estos menores costos, suponemos que la diferencia de comisiones se deposita en las cuentas individuales. De este modo, estimamos cuántos fondos adicionales habría acumulado el cotizante si hubiese podido ahorrar las diferencias de comisión, y cuánto hubiese mejorado, por tanto, su pensión. Por cierto, como las comisiones se cobran desde el salario, el diferencial habría afectado en realidad la remuneración líquida. El supuesto permite, sin embargo, dar un orden de magnitud de los costos en el contexto previsional.

Para la comparación, utilizamos como punto de referencia lo que actualmente cobra la AFP Modelo que ganó las dos primeras licitaciones de afiliados que ingresan al mercado laboral. La comisión que hoy cobra esta AFP es de un 0,77% de la remuneración imponible. La AFP Planvital, que ganó la licitación más reciente, cobra una comisión aún más baja hoy (0,41%). Sin embargo, es posible que esta comisión tan baja represente más bien una estrategia competitiva temporal, consistente en ofrecer comisiones que no son sostenibles en el largo plazo. Así, al utilizar el cobro de AFP Modelo intentamos ser conservadores en nuestros supuestos. Sin embargo, cabe destacar que es posible que los jóvenes que recién ingresan al mercado laboral formal y que forman el paquete de licitación sean más baratos de atender pues utilizan un conjunto menor de servicios de AFP.

Con esto en mente, comparamos las comisiones que habrían pagado los cotizantes de haber estado siempre disponible la oferta actual de Modelo, con lo que han cobrado en promedio las dos AFP con el mayor número de afiliados.

Una dificultad práctica para la estimación, sin embargo, es que hasta el año 2009 las comisiones de las AFP incluían el cobro por el Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS), que sólo desde entonces se cobra de manera separada. Para los años 1994-2003 se cuenta con la información del estudio de Rubén Castro "Seguro de Invalidez y Sobrevivencia: Qué Es y Qué le Está Pasando" que provee estimaciones del costo del SIS de manera separada de las comisiones de administración (Documento de Trabajo 5, Superintendencia de Pensiones, 2005). Para los años sin información, utilizamos el dato más cercano en el tiempo provisto por este estudio.

Dado este conjunto de supuestos, estimamos que la brecha de comisiones entre el cobro actual de Modelo y lo observado en el periodo para las dos AFP más grandes es del orden del 0,97% del salario imponible más la comisión fija cobrada hasta septiembre del año 2008 (en promedio, unas 0,4 UF al año). En otras palabras, nuestras estimaciones son equivalentes al caso en que la cotización fuese cercana a un 11% del salario mensual en vez de un 10%.

Asimismo, dada la evolución de las remuneraciones y de la rentabilidad de los fondos, nuestra estimación indica que, por efectos de la organización de la industria, el cotizante promedio dejó de acumular un monto algo superior a las 244 UF. En el caso de una mujer, ello se habría traducido en 30 mil pesos mensuales de mayor pensión, mientras que en el caso de un hombre, se habría traducido en 40 mil pesos mensuales de mayor pensión. En otras palabras, las pensiones de mujeres y de hombres habrían sido más altas en un 15,9%.

 

Conclusiones

En este artículo hemos intentado dar un orden de magnitud a los costos que han enfrentado los trabajadores chilenos debido al equilibrio en comisiones que ha caracterizado a la industria de las AFP desde sus inicios. Para ello hemos debido realizar un número relevante de supuestos, intentando en todos los casos utilizar los más conservadores. Los efectos estimados son relevantes, equivalentes a cerca de un 16% del valor de las pensiones típicas.

Las licitaciones de afiliados que comenzaron a regir el 2010 han generado efectos deseables en el sistema: menores comisiones y la entrada de nuevos actores. Sin embargo, estas menores comisiones aún no abarcan a la mayor parte de los cotizantes por lo que existe espacio para que una reforma lleve a nuevas ganancias en competencia. Diversas opciones han sido levantadas en la discusión pública en este sentido, en particular la idea de ampliar las licitaciones a un número mayor de cotizantes.

Promover la competencia entre AFP, en comisiones y en todas las dimensiones del servicio que entregan, es importante para dar una mayor legitimidad en las percepciones de la ciudadanía. Se espera que la reforma que proponga el Ejecutivo contenga elementos en esta dirección.

 

 Imagen foto_00000008